20 de agosto de 2013

Entre Brujas

A medida que nos acercamos al norte del País Vasco, en el Reyno de Navarra, a solo 2 kilómetros con la frontera francesa, nos encontramos con Zugarramurdi, un pueblo en los pirineos vascos que pese a sus 243 habitantes, tiene una gran historia de brujas y akelarres tras él. Un pueblo en el que las leyendas son ciertas, sus cuevas las prueban, y los gatos negros abundan. Nosotros hemos viajado para conocer mejor su historia, y hoy os la contamos:

Jueves 15 de Agosto, 9:30 a.m.

Hace poco más de 1 hora que nos hemos levantado, desayunado fuerte y preparado para ir a las cuevas de Zugarramurdi. Estamos ya en el coche, hemos esquivado la autopista, la forma más recomendable de ir es por las carreteras secundarias y comarcales de la costa y las montañas vascas, paisajes que parecen música congelada.

Frontera francesa, 12:00 a.m.

Estamos a unos metros de la frontera francesa, empezamos a subir con el coche los pirineos, en menos de media hora habremos llegado a nuestro destino. Debido a sus curvas y su único recorrido para llegar a Zugarramurdi (al menos que conozcamos), entrarás y saldrás de Francia una decena de veces, pasando por los pueblo de Sara, o Ainhoa. Cuidado con los teléfonos móviles, las compañías francesas acechan esperando al mínimo acercamiento a sus fronteras para captarte.


Zugarramurdi, 12:28 a.m.

Tras un paisaje 100% vasco, entre caseríos y campos de cultivo, encontramos un camino rodeado de árboles que parece sacado de un cuento de terror. Perfecto para comenzar con una historia de brujas, pues este camino da a la Villa de Zugarramurdi, pues es donde 40 mujeres fueron condenadas por brujería, todas por envidias o problemas entre vecinos, 18 de ellas murieron abrasadas por las llamas del fuego, y el resto torturadas hasta su arrepentimiento o la muerte.

Puente sobre el "Infernuko Erreka" o "Río del Infierno"

Llegamos a los aparcamientos para turistas del pueblo, y digo "para turistas", dado que todo eran coches con matrícula italiana. Subimos por sus caseríos y pasamos junto a uno, con un pequeño santuario, donde la gente para a santiguarse para librarse de los hechizos de las brujas.

Por la misma calle, llegamos al museo de la brujería, visita obligada antes de entrar a las cuevas paa conocer mejor en que entorno te encuentras. Podrás ver desde los métodos de tortura utilizados por los inquisidores que venían desde Logroño, hasta los hábitos de las bruja sy sus vestimentas. Nada más que el traje típico utilizado por las vascas en aquellos tiempos. Nosotros nos saltamos este paso, pues ya lo habíamos visitado antes.

Tras el museo de las brujas, sigue la misma calle hasta el final, un gracioso cuarteto de vacas pastando te darán la bienvenida a las cuevas de la localidad, donde Zugarramurdi no tendría tanta importancia sin ellas. Tras pagar la entrada de 4€, bajamos por las escaleras que dan acceso a la zona baja del pueblo, donde el río "Infernuko Erreka" (Río del Infierno), te da la bienvenida a la verdadera historia de la villa mientras atraviesa las cuevas siguiéndote en tu visita y haciendo de guía.


Cuando veo esta preciosa estampa, y miro atrás pensando en las cientos y cientos de mujeres que murieron acusadas de brujería, no puedo evitar decir "maldita iglesia". Pues si el cristianismo no hubiese golpeado tan fuerte nuestra cultura, nunca habrían muerto tantas personas inocentes a lo largo de la historia del mundo.

En estas cuevas, cuentan las leyendas que se juntaban las mujeres del pueblo y celebraban akelarres para invocar al diablo reencarnado en un ser con cuerpo humano y cabeza de carnero. Las fiestas no eran más que "pecado" pues montaban orgías donde todos participaban fuesen del sexo que fuesen lo hiciesen que el sexo que lo hiciesen, hombres con hombres, mujeres con mujeres...

Otras leyendas cuentan que en los prados tras atravesar la gruta, las mujeres drogaban con hierbas a uno de los hombres del pueblo, le ponían una cabeza de cabra y reencarnaban en el al diablo. A la mañana siguiente el hombre no sabía que había ocurrido en aquella fiesta, no podría recordar, pero se despertaba con la marca de Satán en su cuerpo.

Ciertas o no, en mi opinión, simplemente se trataban de mujeres que practicaban la medicina natural, y los llamados akelarres no eran más que celebraciones paganas que la iglesia condenaba por no rendir culto a su dios. Las envidias y los rencores provocaron falsas acusaciones de brujería y la posterior matanza.


Hora de comer, 13:40 p.m.

Hace rato que hemos salido de Zugarramurdi, estamos en una mesa de camping, en un pueblo francés al lado de Sara, comiendo. Si miras a tu alrededor puedes imaginar toda la historia que rodea el norte del País Vasco, un ambiente tan natural y mágico, en el que hasta cuentos de brujas, se convierten en realidad.

Sant Jean Pied du Port, 14:15 p.m.

Dejamos las brujas a un lado y subimos a uno de los puertos de montaña franceses, San Juan Pie del Puerto, o Donibane Garazi en vasco. Un pueblo fortificado que da inicio al Camino de Santiago, que algún día haremos y os contaremos en este blog. Aquí, no hicimos más que pasear por su casco viejo y rodearlo por su muralla. Tomamos algo en uno de los bares para descansar y rumbo a casa.

En casa, 17:30 p.m.

Una vez en casa, solo queda recordar y reflexionar sobre esta pequeña excursión, sobre los paisajes y su historia, sobre la brujería y sus consecuencias, pero sobre todo, haber disfrutado de un viaje más. Ya tenemos otro pueblo en el que clavar una chincheta en el mapa. No son solo cuentos de brujas.

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