27 de marzo de 2011

Grullas para Japón

En otro post ya os comentaba de que en la Alhóndiga Bilbao iba a ver un evento solidario para Japón que consistía en hacer grullas de papel y conseguir 1.000. Como hay problemas de comunicación tras el desastre, no podrán hacerlas llegar a Japón en estos momentos tan difíciles por lo que se colgarán en el atrio de cultura como símbolo de solidaridad. Os invito a verlas ¡merece la pena!

Mi hermana y yo también nos animamos a ir y hacer unas cuantas. Pero os voy a contar mi día entero porque fue un día de "frikismo" u "otakismo" (como prefiráis jajaja) impresionante.

Como todos los sábados madrugué para ir a las clases de teatro. Tras ensayar hora y media, salí 30 minutos antes para poder ir a Bilbao.

Fui en metro, pero tenía que esperar a que llegase mi hermana en otro, tras hacer unas cuantas chorradas para encontrarnos en el metro, nos dirigimos a la Alhóndiga.

Aquí estuvimos haciendo grullas con la ayuda de una japonesa. Y nos estuvieron reporteros y fotógrafos haciendo fotos que un poco más y nos confunden con Belén Esteban porque no paraban.

Supusimos que nos sacaban más fotos porque la mayoría o eran señores de cierta edad, o padres con los niños educándoles como es debido. Pero mi hermana que parece que tiene 16 años aunque tenga 20 y yo, como fuimos por nuestra propia cuenta siendo adolescentes que normalmente no les importa estas cosas, les debió de sorprender.

En el techo había una pantalla impresionante de grande que nos debió de dar flashazos porque a partir de aquí nos volvimos locos.

Mientras mi hermana iba cogiendo por todos los lados folletos que poco más y se lleva las baldas, nos perdimos buscando el baño. ¡Lo grande que es el sitio y no hay ni un solo cartelito que indique donde esté!

Después hicimos una especie de visita turística mientras íbamos diciendo (no sé por qué) Hello Kitty-follen jajaja. Ahí llegué a la conclusión de que si quieres colocarte sin fumarte un porro hay que ir a la Alhóndiga jajaja.

Nos subimos por unas escaleras y llegamos a una mediateca. Mi hermana sin leer los cartelitos entró y tuvimos que fingir ser un grupo de viejas para poder salir de ahí jajaja.

Después nos fuimos a una librería a comprarme un libro pero por el camino vi una tienda en la que cada vez que voy a comer con mis compañeros de teatro me compro un gofre. Nos sentamos en un banco comerlo sin darnos cuenta de la imagen desagradable que teníamos enfrente. Si sois sensibles no leáis las siguientes dos líneas: En frente había un perro haciendo sus necesidades mientras comíamos un gofre de chocolate caliente recién hecho ¡puag!

Tras esto ya me compré un libro llamado: Sombras quemadas escrito por Kamila Shamsie.

"Quinta novela de la escritora pakistaní Kamila Shamsie, Sombras quemadas, ha marcado un punto de inflexión en el conjunto de su obra.
Tanto críticos como escritores han elogiado su prosa viva y su formidable visión de los acontecimientos históricos. A lo largo de seis décadas - desde Japón en los últimos días de la II Guerra Mundial y la India al borde de la partición, hasta Pakistán en la década de los ochenta, Nueva York tras el 11-S y Afganistán durante los bombardeos subsiguientes al atentado -, las historias comunes a dos familias convergen hacia un destino común.
Y en el centro del relato, un personaje exquisitamente delineado: Hiroko Tanaka,  una joven maestra empleada en una fábrica de munición en Nagasaki que aguarda con impaciencia el final de la contienda para casarse con el joven alemán Konrad Weiss. Una mañana de agosto de 1945, en apenas unos segundos, una cegadora explosión de luz y fuego destruye todo lo conocido y amado. Como único recuerdo de su pasado, conservará el contorno de los pájaros de su kimono de seda que la radiación ha marcado en su espalda para siempre. Hiroko huirá muy lejos, y cuando el amor vuelva a surgir en su vida, deberá de hacer frente a múltiples y dolorosos desafíos.
El hilo del relato, tensado por el suspense no sólo guía al lector a través de un esclarecedor recorrido por el siglo que acaba de terminar, sino que proporciona claves sobre el actual: sobre su lado oscuro, sin duda, pero también sobre sus caminos que conducen a un espacio de esperanza."

Luego también me compré una Kimmidoll, inspiradas en las muñecas kokeshi que se regalaban unos a otros en señal de agradecimiento y amistad en la Era Edo.

Yo me compré la Kimmidoll de la atención, para poder estar más atento en mis estudios. Junto a la figurita me venía este poema:

Mi esencia es la amabilidad y la comprensión.

Mientras mi espíritu en
tu amabilidad y tu deseo
por comprender a los demás.
Buscas siempre comprender a los demás
y compartir para mostrar
tu atención.



Luego ya, con dolor de tripa por todo lo que nos reímos, volvimos a casa a comer y descansar.

Pero yendo al grano. Os aconsejo ir a eventos como al que yo asistí ayer. Son verdaderamente entretenidos.

Me gustó mucho ver como los papas llevavan a sus hijos a hacer las grullas educándoles de una manera solidaria.


Era realmente precioso.
A mi me sorprendió mucho el interior del edificio también. Las columnas esran muy artísticas y presiosas. A parte de que si mirabas al techo podías ver la piscina de la uqe dispone y como nadaba la gente. Pero no me refiero a que si subías lo podías ver, sino que si mirabas desde abajo del todo al techo estaban literalmente encima tuyo. 


Bueno, yo ya me despido de momento. Por hoy no voy a colgar más post a no ser que ocurra algo interesante y nuevo en Japón. Están teniendo bastantes problemas pero ¡seguro que salen de esta en nada!


¡Salu2!

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